2025-01-17

Argentina actualizará la lista roja de especies amenazadas

La presente categorización, datada de 2019, contiene un listado de 417 especies

La biodiversidad en Argentina atraviesa un momento crítico, enfrentándose sus especies más vulnerables a retos que ponen en riesgo su existencia. Bajo tal contexto, el país se prepara para llevar a cabo un proceso significativo: la revisión y actualización de la Lista Roja Nacional de especies amenazadas. Esta herramienta vital ofrece un ducto no solo para la protección ambiental sino también para la concientización social respecto a la fragilidad de los ecosistemas.

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La presente categorización, datada de 2019, contiene un listado de 417 especies, de las cuales un alarmante 98 está clasificadas dentro de "Vulnerable", "En peligro" o "En peligro crítico". Este año, con intenciones de revaluar el estado de conservación de los mamíferos del país, las autoridades ambientales han gestado la revisión completa del catálogo. El daño más irrefrenable ha sido orquestado por la pérdida de hábitat consecuencia del crecimiento de la frontera agropecuaria y la incesante deforestación, afectando dramáticamente a más del 80% de las especies.

De acuerdo con Javier Pereira, científico del CONICET y uno de los coordinadores del proceso de categorización, estas alteraciones privan a los animales de recursos vitales tales como alimento y refugio, llevándolos a umbrales de supervivencia límite. Roedores y marsupiales captan especial atención pues su vasta diversidad es inversamente proporcional a su capacidad de adaptación ante cambios abruptos. La magnitud de este problema está evidenciada con estudios como el de 2022, el cual estima que un apabullante 93% de los mamíferos en Argentina enfrenta uno o más tipos de amenaza a su existencia.

Particularmente destacable es el caso del aguará guazú, un símbolo de la región del Chaco, que encabeza la lista de mayor riesgo debido a erosiones del hábitat natural y la continua incidencias de atropellos en zonas rurales. Según Greenpeace, hasta culminar octubre de 2024 se contabilizaron 103.816 hectáreas deforestadas en el país, situación que embate de lleno los territorios habitados por esta especie.

Asimismo, el yaguareté, el mono carayá rojo, además de cinco especies de roedores desérticos, están etiquetados “en peligro crítico”. Mientras que otros ungulados como el tatú carreta y el pecarí quimilero están “en peligro”, el tapir y el oso hormiguero son reconocidos como “vulnerables”.

La revisión descubrirá además cómo el cambio climático se suma como un agravio sobre estos grupos amenazados, influyendo en eventos climáticos extremos que llevan a situaciones como ciclones, inundaciones, y sequías prolongadas. La conexión con la caza de guanacos en la Patagonia es indicativa de cómo las condiciones climáticas extremas reestructuran la percepción humana del entorno animal, resultando en un aspecto agravante significativo. Pereira menciona la escalada de conflictos entre ganaderos y el Guanaco, alimentada por la percepción del animal como competidor en entornos de pastizales en mengua.

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